¡Y la gente cantó!
Publicado hace 4 años

Como la inolvidable canción del homenajeado Héctor Lavoe Todo tiene su final, así es, y aunque los asistentes la cantaron, la bailaron, la disfrutaron como si fuera su estreno, el entusiasmo reinante era evidencia de que nadie quería ese final a pesar que eran las 4:30 de la mañana.
Sí, cuando ya asomaba la luz del día acalló con nostalgia el trombón de Willie Colón, quien con una fuerza impresionante fue dándole paso a Cheo Feliciano, Ismael Miranda, Adalberto Santiago y el claro repicar del cuatro de Yomo Toro, para despedirse al son de La murga, de una de las noches, o mejor madrugadas, más increíbles para los salseros barranquilleros.
Y es que el concierto Homenaje al Cantante de los Cantantes Héctor Lavoe pasó a esa página inolvidable que por siempre guardarán los adoradores de este género musical en la ciudad, de los mejores, si se tiene en cuenta que por un problema en el vuelo de la All Star Puerto Rico, el espectáculo tuvo un retraso de más de cinco horas y solo empezó a la una de la madrugada.
Pero la ocasión bien valía la pena, así lo aseguró y demostró todo el tiempo Nicolás Estrada, un joven cantante de salsa en estaderos y discotecas, quien llegó a las seis de la tarde ataviado de camisa de satín rojo, con pantalón y zapatos blancos, dispuesto a tirar pase y por supuesto cantar a la par de sus idolatradas estrellas salseras, y rendir también su homenaje al Rey de la puntualidad, aunque por esta vez fue todo lo contrario.
Para los que estuvieron allí muy cumplidos esperando casi siete horas, soportando el calor de la noche, pero que igual aprovecharon para compartir y reencontrarse con los amigos, el concierto homenaje al Cantante de los Cantantes: Héctor Lavoe fue sencillamente sensacional, un espectáculo donde las estrellas invitadas se entregaron y dieron lo que pregonaron desde el mismo momento que llegaron a la ciudad: salsa.
La presentación comenzó hora y media después de la hora pautada con un sexteto cubano, luego subió al escenario Calle Latina, con su estrella un joven cantante con el mismo timbre de voz de Héctor Lavoe, quien encendió los ánimos de más de cinco mil personas que colmaron el estadio Romelio Martínez.
Pasadas las once de la noche, el empresario Alberto Sarmiento, quien hizo las veces de presentador y animador, anunció al público los motivos del retraso. En principio hubo rechifla, pero luego todo continuó normal con música salsera de fondo. A las 12 y 15 de nuevo hubo movimiento en el escenario, allí estaban ellos, saludaron al público y pidieron paciencia.
La noche ya pasaba a madrugada y una suave brisa trajo consigo la primera descarga salsera con el señor Adalberto Santiago, era la una de la mañana y cada espacio del estadio de pronto se vio convertido en el más grande estadero de gente sonriente bailando y pidiendo canciones de su extenso repertorio. En medio del goce dio paso a Yomo Toro, quien subió la temperatura con su templado y afinado cuatro.
El espectáculo continuó con el anuncio de que llegaba El niño bonito de la salsa, Ismael Miranda, y el trance fue total cuando escoge para empezar su presentación nada menos que Todopoderoso y otros más como el bolero Amor de la calle, mientras el público lo animaba con Caretas y luego con María Luisa.
Salsa era lo que se quería y esa sonaba a los cuatro vientos, sobre todo cuando aparece Andy Montañez y reafirma más el homenaje a Lavoe con una impecable interpretación de El cantante y Periódico de ayer. El artista mostró que sigue siendo un showman y un gran bailarín y como en sus años mozos dió clase junto a una pareja de salseros y luego se despidió con uno de sus grandes éxitos Un verano en Nueva York.
Luego, otro amigo de Lavoe y miembro de la Fania, Cheo Feliciano, continuó con el concierto interpretando Anacaona, con lo cual estalló de alegría a los que resistieron la larga noche para ver a estas estrellas de la salsa. Por supuesto que en su repertorio estuvo un bolero para descansar un poco, pero el público lo animaba y decía el ratón, el ratón, y enseguida los complació, como también se refirió en términos muy afectuosos a su amigo Héctor Lavoe y dejó escapar con todo el sentimiento una majestuosa interpretación de Todo tiene su final.
Con su familia entre los saludos, Cheo Feliciano le dio el turno a quien fuera la mano derecha de Lavoe, Willie Colón, y su inseparable trombón para empezar con Juanito Alimaña. Eran las cuatro de la mañana y la verdad, quienes estaban en el estadio no tenían ninguna intención de irse.
Yo sé que Héctor está aquí con nosotros mirándonos esta noche o esta mañana. Para no-sotros y sé que para ustedes esto es algo grande, por eso sigamos la fiesta, esto es para ustedes, dijo Colón, mientras pedía aplausos y saludaba al maestro Yomo Toro.
Eran muchos temas que gritaba el público, pero Colón se decidió por recordar la historia de El gran varón y un gran remate con Idilio, en el que hubo un bello concierto de cinco trombones dirigidos por el maestro Isidro Infante de la All Star Puerto Rico, que según los salseros de la noche fue el mejor regalo para los sentidos.
Sin duda, las ocasiones en que han tocado juntos en la Fania All Star son muchas. No las recuerdan con exactitud. Lo que nunca olvidan Willie Colón, Cheo Feliciano, Ismael Miranda, Adalberto Santiago, Andy Montañez y Yomo Toro es la amistad que tuvieron con Héctor Lavoe, El cantante de los cantantes, fallecido el 29 de junio de 1993, así se vio en cada una de sus presentaciones, las que estuvieron acompañadas de videos en unas pantallas donde se pasaban momentos importantes en la vida de todos ellos.
Finalmente, todos los artistas presentes en el espectáculo se unieron con La murga, donde los cantantes tuvieron la oportunidad de improvisar y Colón se juntó con los otros tres trombonistas, para culminar así una inigualable presentación que sobrepasó las cuatro horas y tiene hoy a todos los salseros alienados y felices de poder ver, cantar y bailar con sus estrellas de siempre.
Fuente: elHeraldo.com.co